DOMINGO V
DE CUAREMA
DIA 2
ABRIL.
“¡La
vida anuncia ya su victoria definitiva sobre la muerte, para librar a
los hombres de su tiranía ”
PRIMERA
LECTURA
Lectura del Profeta
Ezequiel 37, 12-14.
Os infundiré mi
espíritu y viviréis
SALMO RESPONSORIAL
Salmo
129
Del
Señor viene la misericordia, la redención copiosa.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta
del Apóstol San Pablo a los Romanos 8, 8-11.
El Espíritu del que
resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros
EVANGELIO
Lectura
del santo Evangelio según San Juan 11, 1-45.
Yo soy la resurrección
y la vida
Comentario- Introducción
La
liturgia de hoy en general y la homilía en particular son una fuerte
afirmación de nuestra fe en la resurrección, no sólo la de Jesús,
sino también la nuestra propia. Jesús resucitó a Lázaro de entre
los muertos; Jesús mismo resucitó de la muerte a la vida. Nuestra
vida de resucitados comenzó en nuestro bautismo, y esta vida eterna
tiene que crecer y seguir resucitando hasta después de nuestra
muerte. Dios nos resucita. Jesús nos pregunta hoy: ¿Crees esto? Y
nosotros respondemos con Marta: “Sí, Señor, yo creo”. Que esta
eucaristía en la que vamos a participar sea el alimento de esa vida
en nosotros.
De
nuevo el pastor bueno de Jaén, deja atrás todo moralismo. para
meterse de lleno en el apasionante misterio de la vida cristiana.
S.
Berdonces
HOMILÍA
Nos acercamos, hermanos, a la celebración del Misterio
Pascual de la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
Es el mismo Señor quien nos viene pre-parando, durante toda la
Cuaresma, para esa celebración anual, en la culmina la vida de la
Iglesia. Esta debe de ser para nosotros la gran ocasión, para una
profunda renovación de nuestra vida espiritual.
En los domingos anteriores, la lectura evangélica nos
ha puesto ante los ojos el misterio de la vida cristiana, bajo
imágenes, por las que Jesús, en su magisterio, manifestó
predilección: el agua y la luz. “El que beba del agua que yo le
daré, nunca más tendrá sed” (Jn 4, 14). “Para un juicio he
venido yo a este mundo: para que los que no ven, vean y los que ven
se queden ciegos” (Jn 9,39).
Hoy Jesús nos habla abiertamente de la vida: “Yo soy
la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto,
vivirá; y el que está vivo y cree en mí no morirá para siempre”
(Jn 11, 25-26).
Testigos de la fidelidad de Dios
Del tema de la vida hablaba así mismo Ezequiel a sus
compatriotas, cautivos con él en Babilonia, en los días más
trágicos de toda la Historia de Israel.
Estaban ya bien lejanos los tiempos de Abrahán y de
Moisés. Habían transcurrido, incluso, cuatrocientos años desde los
días gloriosos del rey David. Como fruto de tantas y tan repetidas
infidelidades del pueblo de Dios, le había llegado la hora del
castigo: Jerusalén fue tomada al asalto, invadida y destruida por
los ejércitos de Nabucodonosor; lo mejor de sus habitantes,
deportados como esclavos, lejos de su patria.
Cuando todo era destrucción, ruínas, desolación y
muerte; cuando todas las esperanzas se habían perdido, Dios envía
su mensajero a los cautivos. Los profetas son siempre testigos de la
fidelidad de Dios para con su pueblo: “Yo mismo abriré vuestros
sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío ; y os
traeré a la tierra de Israel…Os infundiré mi espíritu y vivireis
; os colocaré en vuestra tierra, y sabreis que yo, el Señor, lo
digo y lo hago (Ez 37,12-14).
Tanto este anuncio profético como su cumplimiento,
cincuenta años más tarde, en la liberación de los cautivos y su
vuelta a la patria, ern virtud del famoso edicto de Ciro, venían a
ser, en definitiva, preparación y figura de la salvación de Dios
para todos los pecadores del mundo. El Señor lo había dicho una y
otra vez, por boca del profeta: “Por mi vida –oráculo del Señor-
juro que no quiero la muerte del pecador, sino que cambie de conducta
y viva” (Ez 33,11; 18,23)
En lucha constante
El misterio de la muerte y de la vida. Desde los
comienzos del mundo, se mantiene la lucha entre la vida y la muerte.
“Mors et vita duello conflixere mirando…” canta el texto latino
de la espléndida Secuencia del día de Pascua: “Lucharon la muerte
y la vida en admirable combate. Muerto el que es la Vida, triunfante
se levanta”. Así canta la liturgia cristiana la victoria de la
resurrección de Jesucristo. Mas, al principio no fue así: En Adán
venció la muerte. Y en todos nosotros, sus hijos, esclavos del
pecado.Ahora, contemplamos hoy a Jesucristo en su escenario
litúrgico. También él vivía amenazado de muerte en sus enemigos.
Al paso de la lectura evangélica lo vemos volver de su retiro, en la
región desértica del Jordán, donde Juan había bautizado. Viene
diciendo, pese a las advertencias de sus discípulos, consciente del
peligro que corre su vida. Ha recibido un recado de Marta y María,
las hermanas de Lázaro. “Señor, tu amigo está enfermo”.
Jesús, siempre tan humano, tan sensible a cualquier
necesidad o desgracia. Amigo como nadie de sus amigos: “Amaba Jesús
–anota el Evangelista- a Marta, a María su hermana y a Lázaro”.
También ellos le querían, y Jesús gustaba hospedarse en su casa, en
Betania, aldea cercana a la capital.
El
último signo
No ha entrado Jesús aún en la aldea, cuando se produce
el encuentro. Primero con Marta; luego con María y la multitud de
amigos y curios . En el relato de Juan, hecho con admirable finura,
se van sucediendo las palabras; la gran revelación por parte de
Jesús : “Yo soy la resurrección y la vida…” Las de la fe en
boca de Marta: “Sí, yo creo que tu eres el Mesías, el Hijo de
Dios, que tenía que venir al mundo”.
Las palabras y el llanto de María, el de sus allegados,
el de Jesús: “Jesús viéndola llorar a ella y viendo llorar a los
judíos que la acompañaban, sollozó. Y, muy conmovido, preguntó:
¿Dónde lo habéis enterrado? Le contestaron : Señor, ven a verlo.
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban : ¡Cómo lo
quería!”
El llanto y los comentarios. También los anota el
Evangelista: “Pero algunos dijeron: Y uno que le ha abierto los
ojos a un ciego, ¿no podría haber impedido que muriera éste?”
La acción culmina ante el sepulcro. Jesús se detiene
unos momentos orando a su Padre. Luego llama al muerto con voz
potente : “Lázaro, ven afuera”. Y, cuando, ante la admiración
de todos los presentes, Lázaro sale del sepulcro, “los pies y las
manos atadas, y la cara envuelta en el sudario”, Jesús les dice:
“Desatadlo y dejadlo andar”. ¡La vida anuncia ya su victoria
definitiva sobre la muerte, para librar a los hombres de su tiranía!
Relectura
Os invito, queridos hermanos, a releer vosotros mismos
esta página admirable. El discípulo amado completa con ella el
relato de “los signos” que hizo Jesús. Aquí la fe, y el amor y
la esperanza tienen apoyo y sustento, materia grata a la
contemplación, solo para avivar su llama . Si de verdad queréis al
Señor y veros libres de agobio, de toda tristeza, de toda amargura –
y no nos faltan motivos para ellas-, poned vuestros ojos en Jesús,
ahora que él acude a su cita con la muerte, para vencerla y
arrebatarle su imperio sobre el mundo.
¡Ah! Y tened siempre en cuenta las palabras del
Apóstol: “El que no tiene el espíritu de Cristo, ése no es de
Cristo. Si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el
pecado, pero el espíritu vive por la justicia. Y, si el Espíritu
de áquel que resucitó a Jesús entre los muertos habita en
vosotros, el que resucitó a Cristo de entre los muertos vivificará
también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita
en vosotros” (Rom 8, 9-11).
No temamos a nada, ni a nadie; porque “del Señor
viene La misericordia, la redención copiosa” (Sal 129,7).
†
Miguel Peinado.
Que
fue Obispo de Jaén
ORACIÓN
DEL DÍA
Oh Dios de vida:
Tú quieres que vivamos y seamos felices.
Tu Hijo Jesús nos asegura:
“Yo soy la resurrección y la vida”.
No permitas que tu vida muera en nosotros.
Haz que salgamos de nuestras tumbas de pecado,
de nuestra mediocridad y de nuestros temores.
Que la vida triunfe en nosotros,
aun en nuestras pruebas e incertidumbres,
y haz que nuestra esperanza sea contagiosa para
otros.
Gracias, porque tú nos has destinado para la vida
sin fin
por medio del primer nacido de entre los muertos,
Jesucristo nuestro Señor.
Amén

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