jueves, 29 de diciembre de 2016

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA
JORNADA POR LA FAMILIA Y POR LA VIDA. (30-12-2016)
“La experiencia del destierro, supone una experiencia para Jesús…queda guardado para después en el fondo de su sensibilidad.”


PRIMERA LECTURA

Eclesiástico 3,2-6. 12-14
 El que honra a su padre expía sus pecados.
  
 SALMO RESPONSORIAL
Salmo 127
 Dichosos los que temen al Señor, y siguen sus caminos.

 SEGUNDA LECTURA
 Colosenses 3,12-21
Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.

 EVANGELIO
Mateo 2, 13-15.19-23
El ángel del Señor se le apareció en sueños a José…se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se  fue a Egipto.

                                               Comentario- Introducción
Hoy es el día de todos nosotros. ¿Quién no pertenece a una familia? Natural o adoptiva, todos tenemos y pertenecemos a una familia, donde nacimos, nos hemos educado, donde hemos reído y llorado, donde…vivimos.
En medio de una fuerte crisis en torno a la integridad de la familia, Dios Amor nos brinda nuevamente el modelo pleno de amor familiar al presentarnos a Jesús, María y José.
 Por ello, a la luz de la Sagrada Escritura y de la homilía de este día, veamos algunos rasgos importantes a tener en cuenta sobre la familia y sobre la familia de Jesús. Él también aprendió, fue educado, rio y lloró en una pequeña y Sagrada Familia, en el hogar de Nazaret.

ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA

Sagrada Familia de Nazaret; enséñanos el recogimiento, la interioridad; danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones y las palabras de los verdaderos maestros.
Enséñanos la necesidad del trabajo de reparación, del estudio, de la vida interior personal, de la oración, que sólo Dios ve en los secreto; enséñanos lo que es la familia, su comunión de amor, su belleza simple y austera, su carácter sagrado e inviolable. Amén
S. Berdonces

HOMILIA

Los Padres del Concilio Vaticano II estudiaron el tema de la presencia y la actitud de la Iglesia en el mundo moderno. Después de haber considerado con atención la vocación del hombre, sus aspiraciones que hoy tiene planteados la Humanidad. El primero de todos, la familia.
Realmente, si algo queda influido por la transformación y las variaciones del mundo actual, esto es la institución familiar, el matrimonio, las relaciones entre padres e hijos. Aun en las familias cristianas se dan problemas manifiestos y graves.
En el primer capítulo de la segunda parte de la segunda parte de la constitución “Gaudio et spes” está sintetizada la doctrina acerca de la familia, a la luz de la fe cristiana.  Ahí están los principios, las normas, la orientación. Mas la Iglesia, que es Madre y Maestra, no se contenta con dar la doctrina cristiana; procura vivirla. Como buena madre, se esfuerza por hacerla vivir a sus hijos. Y por eso ella, que celebra los misterios de la vida de Cristo, ha incluido en su liturgia la celebración de esta fiesta de la Sagrada Familia, en relación íntima con el misterio de la Navidad.
 
Hijo de una familia.
Hoy debemos poner nuestro corazón y nuestros ojos en esa familia, en la que Jesucristo creció, se educó, se formó para la vida y para llevar a cabo la misión que el Padre había confiado: la Sagrada Familia de Nazaret.
Hay aquí un misterio. El Hijo de Dios se hizo hombre con todas sus consecuencias. Como cualquier otro hombre, como cada uno de nosotros, vivió sometido a las exigencias de la vida familiar. Fue miembro de una familia concreta, la de José y María. En su hogar creció y fue educado.
La presencia de Jesús en el hogar de Nazaret nos recuerda aquel pensamiento frecuente en los Santos Padres: “El Hijo de Dios se hizo hombre, para que el hombre llegue a ser hijo de Dios”. En el caso de la familia diríamos: el Hijo de Dios ha querido hacerse miembro de una familia, para que la familia llegue a ser escuela de formación a lo divino; para que los hombres, que viven en familia, vivan sus deberes familiares como hijos de Dios, patrocinando las virtudes cristianas.

Dio y recibió.
Este es el propósito del Señor. Y, por ayudaros en esta consideración, se me ocurre recordaros cómo se da aquí un valioso trueque o intercambio.  Jesucristo recibió de la familia una serie de bienes, que le ayudaron en su crecimiento y formación. Pero él, por su parte, dio a la familia de lo suyo.

Aquí tenéis un dato. Supone una experiencia para Jesús, la experiencia del destierro. Aunque era muy pequeño, vivió el dolor, la preocupación, la incertidumbre, los temores de aquella hora. Los vivió en íntima comunicación con María y José. Es posible que no se diera cuenta  de lo que ocurría. Mas los niños, aun antes del uso de razón, por pequeños que sean experimentan, sienten y lo viven todo. Queda guardado para después en el fondo de su sensibilidad. “José se levantó, cogió al Niño y a su Madre de noche; se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes”. Aquí tenéis un dato. Supone una experiencia para Jesús, la experiencia del destierro. Aunque era muy pequeño, vivió el dolor, la preocupación, la incertidumbre, los temores de aquella hora. Los vivió en íntima comunicación con María y José. Es posible que no se diera cuenta  de lo que ocurría. Mas los niños, aun antes del uso de razón, por pequeños que sean experimentan, sienten y lo viven todo. Queda guardado para después en el fondo de su sensibilidad.
Al destierro siguió su vuelta a la patria. Esta sería para Jesús, ya mayorcito, una experiencia gozosa. Viviría junto a su Madre la alegría de la noticia. La familia suministró a Jesús una serie de experiencias, una serie de vivencias ricas, que fueron formando como hombre. La experiencia del dolor, de la pobreza, del desprecio, de la amargura de las horas difíciles. Y, junto a ellas, el gozo de la intimidad y del cariño.  

            Las tradiciones de su pueblo
 Otro dato evangélico: “Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: De Egipto llamé a mi hijo”. La cita hace también alusión a la liberación de Israel de la esclavitud, camino de la tierra prometida.  
El hecho histórico de la salida de los hijos de Israel de Egipto          es un punto de partida de toda su historia como Pueblo de Dios. Y nos lleva al pensamiento de lo que Jesús recibió de su familia en este orden de cosas: la cultura judía, la historia de Israel, las tradiciones de su pueblo.
Jesús fue educado en aquel ambiente concreto. Conoció la Historia Sagrada. María le contó “las cosas del Señor”, las promesas de Dios, los anuncios de los profetas, las sentencias de los sabios. Aprendió de José el camino del Templo, la participación en las peregrinaciones, el canto de los Salmos, las oraciones…Se ejercitó desde niño en la vida de piedad, ayudado por ellos. Al tiempo aprendía a jugar, a rezar, a trabajar, a pensar…
           
           
            Escuela de virtudes
Un tercer elemento: José, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret.
Allí vivió Jesús los años de su infancia, adolescencia y juventud. Su familia es, sobre todo, “la familia de Nazaret”. Y Nazaret – lo adivinamos siempre- es para Jesús escuela de virtudes y ejemplo de vida. Podemos enumerar: el silencio, la comprensión, el respeto mutuo, la paz inalterable, el espíritu de trabajo, la austeridad de vida, la ayuda generosa, los santos afectos, los lazos de amistad, el tesoro de la pobreza, el amor sincero y profundo…
Todo esto lo vivimos junto a Jesús a José y a María, su madre,. Todo  lo aprendió de ellos, todo lo recibió de su familia. Y ¡bien que le sirvió luego! En aquel ambiente se educó aquella fina sensibilidad que se trasluce en sus parábolas, en sus ejemplos, en su exquisita comprensión para con toda clase de personas. Fue allí y no en otra parte, donde Jesucristo se formó como hombre cabal.

            Lo que dio Jesús
Recibió de su familia. ¿Qué aportó él, en cambio? ¿Qué dio Jesús a la familia…Cuatro cosas podemos anotar: la presencia, la entrega, la colaboración, el amor.
La presencia de Jesús en su propio hogar. ¡Estar! Es ciertamente algo fundamental para la vida de la familia. Estar allí. Acaso es este el mayor de los problemas actuales. ¿Está el padre? ¿Está, al menos todo el tiempo que puede y debe estar con su mujer y junto a sus hijos?...La madre ¡Ah! Hoy muchas madres que se resisten a estar. Huyen de la casa y de sus hijos. ¡Como tienen que realizarse…!
La entrega. En la sujeción y obediencia…”Les estaba sujeto” dice el Evangelio. Y la colaboración. Porque, cuando era ya adolescente y luego, siendo mayor, aportó su actividad, contribuyó con su trabajo y con su parecer a la solución de los problemas comunes.
Puso, sobre todo, su amor. Un amor plenamente humano; en el que estaba perfecta y profundamente encarnada la caridad de Dios. Por Jesús y con Jesús, el amor de Dios inundó el hogar de Nazaret, se hizo presencia viva en la familia, desde allí, se difundió para inundar el mundo entero.

            Familia cristiana
Jesús sigue dando y recibiendo. Ahora está ausente de nosotros, físicamente hablando, Pero está místicamente presente en su Iglesia y en cada uno de los bautizados. Allí donde están los cristianos está Jesús. Porque necesita dar y recibir. Está sobre todo en las familias que son sinceramente cristianas.
Ofrezcamos hoy nuestras oraciones y nuestros buenos propósitos. Oremos por las familias cristianas y por nuestra propia familia. Así, todos unidos, formaremos una familia ejemplar en Cristo Jesús.

Miguel Peinado.
(Que fue Obispo de Jaén)              






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